Soy artista plástica, nacida y basada en la vibrante ciudad de Córdoba, Argentina. Mi vínculo con los pinceles y la creatividad no es algo que elegí, sino algo con lo que convivo desde que tengo uso de razón. Como nieta de pintor, llevo en la sangre esa carga creativa que hoy se traduce en cada una de mis obras.
A lo largo de más de 40 años de trayectoria, he entendido que mi misión va más allá del lienzo: el arte, cuando se comparte, se expande.
Soy una artista autodidacta que cree profundamente en el valor de los vínculos. Por eso, gran parte de mi trabajo se basa en la obra por encargo. No pinto solo para llenar un espacio, sino para una persona, un momento o un sentimiento específico; mis obras suelen estar vendidas antes de ser terminadas porque nacen de una conexión previa con quien las recibirá.
Mi vida está marcada por mi familia y mi fe. Soy madre de cuatro hijos y abuela, facetas que me conectan con la devoción a la Virgen de Guadalupe, una de mis líneas de arte más personales y sentidas.
Además de mi labor en el caballete, dirijo mi propio Atelier y Espacio Cultural. Allí, la técnica es tan importante como la conversación. Es un refugio donde comparto mi sabiduría, convoco a otros artistas y permito que las historias de vida se entrelacen con los colores.
Hoy, a mis 56 años, sigo abriendo horizontes. Mi arte se ha vuelto itinerante, llevándome a lugares como Tulum, México, donde redescubro mis amados mares turquesas y sigo validando que el arte es un lenguaje universal que nos permite evolucionar, siempre hacia arriba, como un espiral ascendente.
"Busco que cada trazo, ya sea en un cuadro tajeado que reconstruye un vínculo o en un abstracto que libera el alma, genere un sentimiento profundo en quien se para frente a él".
Acá te voy a compartir un poco de mis participaciones en los medios.